Una inmobiliaria no compite por metros cuadrados: compite por confianza. Antes de que nadie lea un precio ya ha decidido si esta agencia le parece seria. Eso lo decide la marca, y se decide en dos segundos.
Aquí hay tres direcciones completas y distintas. Ninguna es un borrador: cada una lleva su logotipo, sus colores, sus letras, sus botones, la portada de la web y la forma en que se enseñan las viviendas. Se eligen enteras, no por partes.
Pulsa en cualquiera para verla entera. Las tres son limpias y serias; cambia la forma de serlo.
No hay una mejor que las otras. La pregunta es qué quieres que piense alguien que entra en vuestra web por primera vez.
| 01 · Patrimonio | 02 · Contemporánea | 03 · Editorial | |
|---|---|---|---|
| Qué transmite | Oficio y años de experiencia | Orden, claridad y rapidez | Criterio y viviendas elegidas |
| Qué piensa quien la ve |
"Esta gente lleva aquí toda la vida" | "Aquí encuentro lo que busco enseguida" | "Aquí las casas están seleccionadas" |
| Dónde luce más | En el cartel, en la placa y en papel | En el móvil y con el catálogo lleno | En pantalla grande, con la foto mandando |
| Si tuviera que decirlo en una palabra |
Confianza | Eficacia | Distinción |
| Lo que hay que cuidar |
Que el trato esté a la altura de la imagen | Que los textos no suenen a portal | Que no parezca inalcanzable |
Eliges una dirección entera. No se mezclan: los colores de una con la letra de otra dejan de funcionar.
Ajustamos lo que haga falta sobre la elegida: un color, un tamaño, el logotipo. Esa vuelta va incluida.
Se aplica a la web entera y te entregamos los archivos del logotipo y un manual breve para carteles y redes.
La agencia que no enseña cien pisos, enseña el tuyo. Letra con remates, papel color crema, detalles en dorado viejo y esquinas rectas: el lenguaje de las casas que llevan cuarenta años en la misma esquina. Transmite oficio antes que catálogo.
Solo letras y una línea. El apellido va en mayúsculas y muy separado para que se lea como una firma, no como un rótulo. Funciona igual grabado en una placa de metal que en la esquina de un cartel de "se vende".
Nada de blanco puro: el papel color crema es lo que separa esta marca de una plantilla cualquiera. El dorado se usa con cuentagotas, solo en detalles, y por eso funciona. El verde oscuro hace de negro sin la dureza del negro.
Una letra con remates para los titulares y los precios, y otra muy ligera en mayúsculas separadas para todo lo demás. El contraste entre las dos es el efecto.
Sin esquinas redondeadas y sin sombras. El botón es un rectángulo con el texto separado, como el sello de una carpeta. Al pasar por encima se oscurece: no rebota ni cambia de tamaño.
Las piezas que se repiten por toda la web. Definidas una vez aquí, funcionan igual en la ficha de una vivienda, en la página de contacto y en el panel de gestión.
Poca oferta, muy bien puesta. El buscador existe pero no domina: aquí manda la propiedad, no el filtro.
Llevamos pocas propiedades a la vez. Las conocemos por dentro y acompañamos cada visita en persona.
La ficha se lee como la página de un catálogo: galería grande, precio con la letra de los titulares y los datos ordenados en columnas que no compiten con las fotos.
Casa de dos plantas con jardín cerrado y porche orientado a sur. Conserva la carpintería original y el suelo hidráulico del recibidor. Cocina y baños reformados en 2021.
Te acompañamos nosotros. Sin prisas y sin coincidir con otra visita.
La que compite con los portales sin parecer un portal. Letra compacta, azul acero y blanco: todo alineado, sin adornos, con el peso en la foto y en el precio. Es la que mejor aguanta un catálogo que crece.
Un tejado reducido a dos trazos dentro de un cuadrado. Es lo único dibujado de toda la marca, y funciona solo, sin el nombre, como icono de la aplicación, foto de perfil y pestaña del navegador. El nombre va con las letras muy juntas y en un trazo grueso, para que ocupe poco y pese mucho.
Fría a propósito. El blanco deja que manden las fotos de las viviendas y el azul acero da la seriedad que un portal cualquiera no tiene. Solo hay un color para las acciones: si todo es azul, nada destaca, así que se reserva para lo que se puede pulsar.
Archivo en su trazo más grueso y con las letras muy juntas: los titulares quedan como bloques macizos. Instrument Sans para leer. Los datos van en letra de máquina de escribir, donde todas ocupan lo mismo, para que las cifras queden alineadas.
Ocho píxeles de radio: suficiente para no parecer un formulario de banco, poco para no parecer una app de juegos. Un único botón azul por pantalla, el que de verdad quieres que pulsen.
Las piezas que se repiten por toda la web. Definidas una vez aquí, funcionan igual en la ficha de una vivienda, en la página de contacto y en el panel de gestión.
El buscador es lo primero y lo más grande, porque aquí el visitante viene a filtrar. Todo lo demás cabe debajo.
Filtra por zona, precio y habitaciones. Las fichas se actualizan a diario y lo que ves está disponible.
Precio arriba y grande, datos ordenados en columnas y un solo botón que destaca. Todo lo que un comprador necesita para decidir si llama, sin bajar dos pantallas.
Piso exterior a dos calles del mercado, con ventanas a fachada y patio. Calefacción individual de gas y carpintería de aluminio con rotura de puente térmico. Entra a vivir.
Te contestamos el mismo día. Si prefieres, te llamamos nosotros.
La más cara de las tres sin gastar un euro más. Letra de revista, con mucha diferencia entre los trazos gruesos y los finos, papel blanco roto, verde oscuro y líneas muy finas. Hace que una vivienda normal parezca una pieza elegida.
El apellido en mayúsculas, con una letra de mucho contraste entre trazos, y una línea muy fina que lo subraya de lado a lado. La línea no es un adorno: es la que convierte un nombre en una cabecera. Funciona grande en una portada y diminuta en el pie de un correo.
Casi todo es papel y tinta. El verde oscuro aparece una vez por pantalla y siempre en lo que se pulsa, así que el ojo aprende enseguida dónde tiene que ir. El gris piedra sirve para los textos secundarios, que quedan más cálidos que con un gris normal.
Bodoni solo en tamaño grande: la diferencia entre sus trazos gruesos y finos es lo que da el aire caro, y en tamaño pequeño se rompe. Debajo, una letra neutra que no compite.
Las esquinas apenas se redondean: casi recto, pero sin el filo del cuadrado puro. Texto en mayúsculas separadas, que pesa poco y se lee como la etiqueta de un museo. Un único botón verde por pantalla.
Las piezas que se repiten por toda la web. Definidas una vez aquí, funcionan igual en la ficha de una vivienda, en la página de contacto y en el panel de gestión.
Una portada que parece la de una revista: una imagen grande, un titular que respira y poco más. El catálogo llega después, y llega ordenado.
Trabajamos una selección corta y la enseñamos como se merece: con tiempo, con luz y sin prisa.
La ficha se lee como un reportaje: fotos grandes, texto bien escrito y los datos en una columna fina que no interrumpe. Aquí la descripción importa tanto como la galería.
Tres plantas alrededor de un patio que da luz a toda la casa. Se rehabilitó en 2019 respetando los arcos originales de la planta baja y el suelo de barro cocido. La cocina se abrió al comedor y el patio quedó como pieza central.
Con el plano, el certificado energético y las fotos en alta.